VII GORE-TEX TRANSALPINE-RUN

Buena tarde, este verano me he acordado mucho de nuestro compañero de carreras Pepillo y su gran aventura en los Alpes junto a su paisano José Lozano.

La otra tarde me encontré a Pepillo cuando salía de entrenar a los cadetes del Guadix club de futbol, le di un abrazo y le rogué que me contase cómo lo había pasado en los Alpes.

Lo que más repetía era, tengo que volver, con una buena cámara y volver a disfrutar del momento.

Me dió unas direcciones en internet y me puse a navegar, rumbo al norte  y a toda vela, muchos son los amigos que estos dos compañeros han hecho por esas  tierras.

Se puede calificar como locura, pero el hecho es que dos corredores aficionados goreños, han culminado la 7ª Gore-Tex® Transalpine-Run. El afán de superación y la afición por el atletismo ha llevado a José Antonio Lozano (35 años) y a José Jiménez “Pepillo” (65 años), que competían en el Master 100, a verse enfrascados en una aventura que no olvidarán nunca. Esta semana han regresado satisfechos hasta Gor tras conseguir llegar a meta, con sus “preciados” botines de los dorsales de la prueba, las medallas y una camiseta conmemorativa un tanto especial y es que la de los participantes que no consiguen culminar la aventura, son quemadas en una hoguera al finalizar la prueba. Han sido el único equipo granadino en la prueba y el mérito es mayor si cabe en el caso de “Pepillo” que, a sus 65 años, ha conseguido culminar una prueba tan dura como la Transalpine y se llevó un manteo final del resto de participantes, ya que ha sido el español de más edad en terminar la prueba y el tercero mundial.

La GORE-TEX® Transalpine-Run es una de las carreras por etapas más duras del mundo. Durante las ocho etapas de la séptima edición de la legendaria travesía de los Alpes, 500 participantes de 25 nacionalidades han tenido que conquistar los aproximados 265 kilómetros y una diferencia total de altitud de 16.000 metros (equivale a subir dos veces al pico Everest). Desde el 3 al 10 de septiembre, 250 equipos de dos personas han corrido la llamada carrera “camino del infierno” desde Oberstdorf en Alemania a Latsch en Italia, atravesando otros dos países como son Austria y Suiza. Al final de los casi 300km alpinos, la tensión, dureza de la carrera será olvidada cuando el feliz finalista obtiene la camiseta de finisher. Pero antes de eso, el lema es “Sigue corriendo y no te des por vencido”.

                                                         THE FINISHER

La ruta occidental de la prueba lleva desde Oberstdorf a Hirschegg en Kleinwalsertal, continuando en Schruns, a través de Galtür, Scuol, Mals y Schlanders y finalmente finaliza en Latsch. Un total de 8 etapas, que discurren por 4 países, las etapas diarias son de entre 30 y 51 kilómetros y la diferencia de altitud es de 2.000 a 2700 metros. José y su compañero de equipo Pepillo se prepararon diligentemente para esta travesía de los Alpes: “Desde el mes de Enero hemos estado entrenando específicamente para la GORE-TEX® Transalpine-Run. Durante cada semana hemos recorrido entre 50 y 80 kilómetros” dice José Antonio Lozano. En una de las más duras y espectaculares carreras de larga distancia del mundo, los dos apasionados corredores de Gor han tenido la oportunidad de competir ellos mismos contra 250 equipos de todo el mundo con los mismos fines durante los ocho días del evento. El equipo TEAM TRAIL VILLA DE GOR no solo ha competido con numerosos ambiciosos corredores de largas distancias y corredores de cross-country, sino también con corredores de montaña internacionales de elite. Los dos corredores goreños tienen gran experiencia en carreras de resistencia con una dilatada trayectoria en maratones internacionales. Los goreños del Trail villa de Gor, junto con un equipo de Sevilla y los cordobeses del Corduba Trail, han sido la representación andaluza en esta edición 2011 de la Transalpine-Run.

La experiencia desde dentro

Acerca de cómo surgió la idea de participar en la prueba, José Jiménez “Pepillo” asegura que “esto viene ya de largo, íbamos a ir a Pekin Express, pero a él lo dejaron fuera. Le dije búscate otra aventura y ya la haremos juntos. Yo creía que no iba a ser tan duro, pero bueno. Ha habido que hacer unos seguros porque era peligroso ”. Según José Antonio Lozano, “un día estaba sentado en el sofá viendo Tele Deporte y salió el tema de la Transalpine. Como estamos metidos en todo ese mundo, vi a una pareja de Córdoba que eran los únicos andaluces que lo habían hecho. De pronto me dije: “yo creo que quizás podamos intentar hacerlo”. Investigué en Internet la carrera, vi videos, me puse en contacto con la gente de Córdoba, me comentaron cómo era la carrera,… La única diferencia es que nosotros salimos todos los días a correr y hacemos cuestas, pero aquí son ocho días a piñón, lo podemos intentar. Lo consulté con Pepillo, no me puso muy buena cara, pero tiramos para adelante porque como equipo queríamos hacer una aventura los dos. Pepillo me dijo me da lo mismo morirme aquí en el cerrillo de la Horca de Gor que por ahí”.

Acerca de cómo les ha ido la experiencia en la Transalpine-Run durante las ocho etapas, Pepillo nos comentaba que “el primer día fallamos un poquito, porque nos cogió aquello desprevenidos. Ya el segundo día nos adaptamos a lo que teníamos que hacer y muy bien todo”. Según José Antonio Lozano, “no estábamos acostumbrados al avituallamiento, porque allí es mucho más largo cada 15 kilómetros y nos pillo un poco de deshidratación. A partir del segundo día, cada etapa hemos ido a más y conforme las etapas eran más duras, los resultados han ido siempre a mejor. Te dabas cuenta de que tú avanzabas y eso era un aliciente positivo. En la última etapa también tuvimos momentos delicados al final, porque también la suerte cuenta mucho”.

Preparar etapas de entre 30 y 50 kilómetros, que duran más de 6 horas no es nada fácil y no da tiempo casi a descansar: “Hemos tenido etapas de cinco hasta nueve horas y la segunda etapa fue una barbaridad con 53 kilómetros y grandes desniveles. Te levantas con las ganas de engancharte otra vez porque es la única forma de calentar otra vez los músculos, ya que te duele todo”, asegura Pepillo. Según José Antonio Lozano, “al terminar de correr todos los días tienes los pies hinchadísimos, comes mal comido, no descansas apenas nada, la etapa empieza a las siete u ocho de la mañana y tienes que estar dos horas antes levantado para pasar el control de dorsales,… Realmente tienes sueño, cansancio y te duele todo el cuerpo. Conforme pasas los primeros kilómetros, el cuerpo se calienta y ya tiras y tiras hasta que terminas otra vez agotado, intentas recuperar y la misma historia hasta otra día. Esas horas de descanso es cuando te duele todo”.

Acerca del terreno, Pepillo considera que “es un terreno difícil hasta no poder más: piedras, barro, agua, frío, sol, viento, nos ha nevado, ha hecho temperaturas gélidas,… Da tiempo a contemplar el paisaje, porque hay sitios donde no tiene más remedio que echar la vista al suelo, porque, de lo contrario, no sé qué sería de todos. Hay trozos donde tienes escaleras con gravilla de las obras para que pudieras poner el pie y un cable de acero por otro lado para engancharte y con la mochila encima que siempre llevaba su peso”. Todo eso se paliaba con una estupenda organización, según afirma el más joven de los corredores: “Menos mal que a 3000 metros de altitud te encontrabas con una sopa caliente y no te faltaba de nada. La gente alemana llevan las cosas donde menos te esperas. En un rincón te encontrabas con detalles tanto sanitarios como alimenticios. El terreno era bonito, porque eran valles, sendas preciosas, te echaban por lugares con cascadas que hacían que se te pasaran los kilómetros mejor. Había secciones peligrosas de acantilado donde tienes que andar e incluso tramos con cuerdas para agarrarte. Cuando la cosa se pone dura y empinada con terreno pedregoso, tienes que echar pie, andar lo más rápido posible que puedas, con miedo a no caerte”.

Ambos corredores competían en equipos de dos, por lo que tenían que estar pendientes el uno del otro: “A lo largo de las etapas había varios puntos de control donde tenías que entrar juntos. Nosotros hemos sido una de las parejas más compenetradas. En las subidas ponía Pepe el ritmo y otras veces me dejaba caer yo para adelante. Quizás hemos sido de las parejas que siempre se nos ha visto en carrera juntos”.

Una prueba de estas características resta tiempo a la familia y resta dinero como está la situación en el país, pero todo se palia con la ilusión. Según afirma Pepillo, “mi familia ha estado muy contenta con que yo haya hecho esta prueba y en lo económico nos hemos tenido que ajustar más, porque ha sido todo a nuestras costillas, incluidos los desplazamientos”. Por su parte, José Antonio Lozano, “de diciembre a septiembre todos los domingos hemos hecho carreras de montaña y los días que no, hemos ido a entrenar con subidas al Picón de Jérez, vueltas a la Sierra de Baza,… Era todos los días de la semana trabajar y entrenar y la novia cuando ya no me ha dejado no lo hará. Mis padres estos días preocupados y, al final, contentos. En el tema económico ha sido un sacrificio, pero es una cosa que te gusta, aunque no hemos tenido patrocinador. El Trail Villa de Gor aparece porque al salir fuera queríamos que la gente supiera dónde está Gor. Nosotros hemos tenido que sufragar nuestros gastos”.

Ambos corredores reconocieron estar satisfechos porque la pareja ganadora de la Transalpine-Run haya sido la de Palma de Mallorca: “Dentro del equipo español había gente de élite importante como la atleta Nuria Domínguez, Edurne Pasabán que abandonó en la tercera etapa y nosotros llevábamos los ritmos muy iguales con ella. Ha habido mucha gente de élite a nivel internacional con mucha gente aún en activo”, asegura José Antonio Lozano. 

El regreso de la prueba ha sido para olvidar y es que, como nos cuenta Pepillo, “decidimos alquilar una autocaravana que nos ha ido muy bien, pero en Italia nos reventó una rueda, echamos manos al repuesto y en Francia nos revienta la otra. ¿Y qué hacíamos en la autopista tirados con el problema de la lengua? Físicamente, se me rompió el músculo del cuadriceps en la última etapa y tuve que arrastrarme si quería la camiseta”. Para Lozano, la autocaravana “ha sido la mejor opción porque terminabas de correr y allí la teníamos. Yo le temía a los cambios de agua que te podían producir cualquier tipo de problema en el estómago y ya se terminaba todo. Físicamente estamos fuertes, al final he perdido 7 uñas del pie, los pies se te ponían hinchados y tenías que dejar las zapatillas un rato porque no te las podías quitar hasta que no se te deshinchaban”.

No tienen grandes trucos para cuidar la alimentación. Como afirma Pepillo, “hemos hecho un desayuno normal, pero en los avituallamientos había de todo: fruta, agua, frutos secos, un caldo caliente, bebidas energéticas,… A partir de las seis de la tarde, la pasta que ellos daban y a la llegada de meta siempre había comida de sobra”. Para José Antonio Lozano, “la comida ha sido normal: el desayuno cereales con yogur o con miel, siempre lo mismo porque el problema del estómago siempre está ahí. Durante carrera algún tipo de gel energético y al llegar allí mucha bebida energética y fruta. En la cena, la organización te pone todos los días pasta que es lo que mejor te viene. Comías pasta y a descansar”.

Cuando las fuerzas fallan en carrera, Pepillo tiene su truco peculiar para seguir adelante: “Mentalizarte e irte hacia adelante, porque si te vas hacia atrás, estás eliminado. Poco a poco, vas recuperando y tu mente te va diciendo que hacia delante. Es un trabajo que se debe hacer mejor con la cabeza que con las piernas. Psicológicamente tenías que estar preparado más que físicamente porque si no, te venías abajo”. Para finalizar, Pepillo cuenta una anécdota peculiar: “Una de las etapas tenía una subida de 7 u 8 kilómetros con un desnivel exagerado. En todo el valle se escuchaba el sonido de una trompeta y decía ya tengo yo ganas de ver al de la trompeta y llegó un momento en que lo vi y le dije “¡tócate un silencio coño!”. Aquello era eterno con más de 2 horas de subida y con más del 20% de desnivel”.

Ambos corredores creen que no hay consejos para quienes se atrevan a hacer la prueba y piensan que ninguna carrera en España se pueda comparar a la Transalpine. Pepillo cree que “los 101 kilómetros de Ronda son una mariconada al lado de esto, porque es una prueba que sufres un día, pero luego te tiras una semana o un mes sin hacer nada si quieres”. José Antonio Lozano recordaba que su prueba más dura, hasta ahora, había sido la subida a Sierra Elvira: “Hoy por hoy, a nivel mundial, es de las más duras y, a nivel europeo, es la más dura. Aquí el problema es que había que guardar energías para dentro de una hora empezar la siguiente etapa”.

Nuestros compañeros han vivido una experiencia dura, intensa e impresionante, quizás no somos conscientes del esfuerzo y preparación cuando leemos y vemos estos vídeos, pero cómo nos han contando los protagonistas es a base de tesón y constancia día a día durante un año lo que ellos han tenido que entrenar.

Desde  este vuestro blog, muchas felicidades y volvemos a encontrarnos por esas carreras, os dejo con un vídeo de la organización

Rafa Luque Cruz

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