VII TRIATLÓN TITÁN 2011

Buena tarde, el día 1 de octubre del 2011 tuvo lugar el Titán, esta prueba de triatlón es de las más duras que se realizan en nuestra geografía, además de sus míticos puertos, este año las inclemencias  meterológicas hicieron que todavía fuese más dura.

A veces vamos dejando de hacer una crónica, este año estuvieron en la prueba nuestros dos compañeros de batallas Ricardo Ibarra y Javier Aznar, el otro día hablando con Ricardo me dijo que ya tenía la crónica escrita, así que esta prueba aunque tarde se merece por su épica una crónica, desde aquí dejaros el enlace de la página oficial, http://www.triatlontitan.es/  y recomendaros que veáis algunos vídeos y montajes multimedia sobre la “Leyenda de los Titanes”, es impresionante el subidón,  algún día cuando nuestro cuerpo esté más curtido todos intentaremos ser Titanes…

Documental de la prueba.

Os dejo con las sensaciones de Ricardo ese día. Rafa Luque

Triatlón titán 2011:

 

A ver, como te explico yo todas las sensaciones que experimentamos Javi y yo en el titán.

Llegamos el Viernes 31 tarde, a eso de las 21h a Algodonales, por supuesto, no pudimos coger el dorsal hasta la mañana siguiente, cenamos y nos encontramos con mas compañeros, Ivan Tejero, Patri, etc. y estuvimos un ratito para después marcharnos a dormir, nos alojamos en EL Gastor, una casa rural (bed and breakfast) de una familia inglesa que aconsejaría a todo el mundo, nos hicieron sentir como en casa.

Por la mañana, después de  levantarnos y desayunar en la casita, nos ponemos en marcha y partimos hacia Algodonales, el pantano, la piscina, como le llaman…

Una vez allí comprobamos el vientazo que hay y el ambientazo que se respira, es algo diferente, no se puede explicar, en vez de competitividad se respira cooperación, ambiente de fiesta, es como un culmen de toda la temporada donde todos nos juntamos y coincidimos en algo que para una persona que no sea triatleta, no lo entiende, el comentario estrella que nos regaló nuestro compañero y presidente del club, felizmente recuperado de su operación de corazón y de vuelta a la competición, del tri ociosur del puerto fue: – señores, mentalizarse que es un día maravilloso en el que nos vamos a pelear contra los elementos, pasaremos mas de 6h sin comer y beber en condiciones y VAMOS A DISFRUTARLO. Vaya lema, jejeje.

Una vez en la zona de transición, estamos todos los triatletas mirando al agua con cara de susto y es que el pantano, la “piscina” como le llaman los de la organización en el vídeo de promoción, era el mar del norte, madre mía que caritas al ver donde nos íbamos a meter a “disfrutar” de nuestro último triatlón de la temporada. La organización vuelve a colocar la boyas que se habían movido del vientazo, cambiaron sobre la marcha el sentido de la natación y con una explicación, de aquella manera, por un hombrecito en moto acuática, me limité a seguir a los de delante y a no morir en el intento. Como ya presentíamos, el agua se hizo dura, muchos tragos, momentos de desorientación, luchas contra la corriente, palos y mas palos y al final, un tiempo muy bueno para los 2000m de sufrimiento.

Llego a  la T1y mientras me quito el neopreno, miro las medias compresivas que me iban a asegurar el correr bien, ya que he estado tocado del gemelo izquierdo y quiero asegurarme de acabar la media maratón, me siento para ponérmelas y cuando tiro, se rajan a la altura del talón, diós, yo y mi suerte, pero las dejo puestas y rezo para que no me rocen y me produzcan heridas en la carrera a pie. Me dispongo a beber el medio botecito cn sales y creatina que me dejé en boxes para saciarme antes de coger la bici y la media barrita, protocolo que voy siguiendo escrupulosamente toda la carrera, lo que yo llamo “EL PLAN”, comer cada 30’media barrita y a la misma vez cada hora 2 aminoacidos ramificados y , 1 bote de isotonica o agua y en carrera a pie, 1 gel cada 30′ y agua o isotónica.

Los 90km que nos esperaban de bici se presumían muy duros por lo comentado anteriormente, se me corta el cuerpo dos veces cuando entre los triatletas y los aficionados del público empiezo a oir que ha habido dos compañeros que se han tenido que retirar por sendas caídas, uno de ellos se comenta, ha salido despedido debido al fuerte viento y se ha partido la mandíbula y otro ha tenido que ser evacuado en ambulancia por fuerte golpe contra un quitamiedos en una curva, así que echando dedos al freno, bajamos con seguridad y subo puertos, el boyar y las palomas, reservando que aún queda tela, sigo notando en el ambiente que hay algo especial  y que lo estoy viviendo. La organización, de diez, agua, isotónica, barritas, geles, etc. y con ganas de correr llego a la T2.

Una vez con las zapatillas puestas salgo al circuito de la carrera a pie, reservando también fuerzas para aguantar la famosa subida de la presa y el viento, que ahora se nota menos, alivia el fuerte sol que hace y ayuda a no agobiarse. Sigo con mi “PLAN” de alimentación y la verdad, me quedo sorprendido porque no he flaqueado en toda la carrera y llevo ya mas de 5h, la llegada a Algodonales un poco decepcionante, nadie en las calles, si no tienes a triatletas cerca, casi que vas solo, pero la sorpresa viene cuando enfilas la plaza del pueblo, allí como en un día grande, se encuentran todos los habitantes y te animan como si fueras algo suyo, la verdad fue algo que nunca había sentido, ¡cómo se volcaron! Saliendo de ahí volvemos a la soledad de la carrera, al casi maltrato psicológico del reloj y del sol que cae, hago la subida de la presa como un titán y al terminarla ya viendo Zahara de la Sierra, alcanzo a un triatleta al que pregunto por los km que pueden quedar, y me contesta que no sabe exactamente, pero que al ritmo que voy, llego de sobra, y no solo  eso si no que me empieza a preguntar si es mi primer titán, me  anima, diciendo que ya era un titán, que esta prueba te cambia, que era especial y me pregunta si me esperaba alguien en meta para abrazarme, yo contesto que no, que he venido con otro compañero que también está corriendo y va por detrás, y me contesta que en meta me dara él mismo el abrazo, yo, que soy mas  duro que la lengua de un camello, me emociono y siento otra sensación nunca antes experimentada en una carrera. Volviendo a la carrera  en sí, llevaba desde hace semanas  planeando el  tramo a pie pensando en que eran 19km en vez de 21 ya que los últimos 3km son bestiales, rampas de un 10% que serían impensables para subirlas corriendo y además oyendo a un amigo triatleta que ya había hecho dos veces el titán, que me  decía que su objetivo era acabar corriendo la prueba, pues yo no pensé que realmente en mi primera edición pudiera conseguirlo, pero no solo fue así, si no que adelanté a muchos triatletas, incluido este compañero del que hablo y  en la ultima rampa la emoción es mas aguda, se te pasa por la cabeza todo, mi novia que no ha podido estar, mi familia, etc. Total, que entre a meta donde, como caído del cielo, estaba Iván Tejero (el segundo clasificado) una persona como hay pocas, allí esperando para darme ese abrazo que no iba a tener y grabar  mi entrada y así poder tener un recuerdo de mi primer titan sierra de Cádiz.

Una vez llegado, hay un despliegue de medios para que no te falte de nada, que se agradece de verdad, los voluntarios, no tienen problemas en aliviarte la recuperación agilizando la recogida de mochilas, de ropa, los masajes, la comida y el servicio de transporta hasta la T1 para recoger las bicis. Una vez allí llega Javi, salgo a darle un abrazo en la llegada y llega tan emocionado que ni me ve, jeje, fue como el que se queda con dos palmos de nariz, pero enseguida se recupera y nos reímos de la situación, todo ha ido bien y estamos felices de ser titanes.

En ese momento en el que consigues acabar una prueba de estas, te pasa por la cabeza de todo, esas horas de entrenos solo, con mal tiempo, el año al completo, las oposiciones, las personas que te llevan y que hacen que aprendas día a día, en mi caso una persona que lleva conmigo desde que empecé en esto del tri, Pepe Baena y otra que este año ha hecho que mejore y que me plantee cosas que nunca me había llegado a plantear, Fátima.

Lo dicho, una prueba que merece la pena, en la que te sientes triatleta, sientes que no hay jerarquías en la organización entre elites y grupos de edad y que el dinero que pagas está bien aprovechado.

En nuestro viaje, Javi y yo disfrutamos del resto del fin de semana con la gente del Puerto, una gente maravillosa, que envidia de unión entre los miembros del club y que poder de gentes tienen, por alguna conversación quedó un reto de organización conjunta de un tri privado para el club en sierra Nevada y otros temas.

Ricardo Ibarra

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